viernes 30 de noviembre de 2007
jueves 29 de noviembre de 2007
Imprescindibles cosas sin importancia
- "Toma, un rulo de pelo"
Fue todo lo que me dijo. Y desde entonces me acompaña por todos mis puestos de trabajo. Es lo primero que he empaquetado en todas mis mudanzas. Normalmente hasta me lo llevo a casa y lo traigo cuando todo está más tranquilo y no hay peligro de que se pierda. Tuve una sonada discusión con la gente de la limpieza para que dejaran de romperlo para quitarle el polvo... ¿Porque tanta importancia? Ni idea. Seria el día, la persona, la manera de entregármelo... No lo se, pero hoy debo reconocer que es importante...
Fue todo lo que me dijo. Y desde entonces me acompaña por todos mis puestos de trabajo. Es lo primero que he empaquetado en todas mis mudanzas. Normalmente hasta me lo llevo a casa y lo traigo cuando todo está más tranquilo y no hay peligro de que se pierda. Tuve una sonada discusión con la gente de la limpieza para que dejaran de romperlo para quitarle el polvo... ¿Porque tanta importancia? Ni idea. Seria el día, la persona, la manera de entregármelo... No lo se, pero hoy debo reconocer que es importante...
martes 27 de noviembre de 2007
Comprendido....
lunes 26 de noviembre de 2007
Leido hoy
Hoy en día, vivimos en la era ‘low cost’. La fórmula del éxito es simple: lanzar una segunda marca con un producto y/o servicio similar, pero a un precio mucho más asequible. De esta manera, los clientes antiguos siguen fieles a la marca original, a la par que se suman otros nuevos. Todo esto tiene un doble fondo del que no todos somos conscientes. Por un lado, ayuda a acercar las distancias entre las clases sociales, ya que cualquier persona puede vestir como quiera sin que nadie le juzgue por llevar una determinada marca o prenda. Pero, por el otro, potencia el consumismo al que estamos sometidos socialmente, ya que mucha gente pretende consumir lujo, pero sólo unos privilegiados pueden permitírselo. Así pues, ¿podemos concluir que el fenómeno ‘low cost’ nos beneficia? ¿O nos perjudica? JOSÉ MIGUEL SEVILLA CARRASCO, Viladecans (Barcelona)
Respondido en escolar.net:
Pues, si me pregunta a mí, diría que opción B. Si dejáramos de consumir, el sistema se colapsaría. Yo sigo usando la misma máquina de escribir desde hace más de 20 años. Sin embargo, este ordenador debe de ser el sexto que compro, y cada vez me sale más barato. Y dura menos, claro: se llama obsolescencia programada. Fabricar una nevera que dure 50 años es una verdadera traición, un infame sabotaje que perjudicaría el fundamento mismo de la sociedad: frenaría el consumo, impediría que cambiáramos de coche cada cinco años y de chaqueta cada invierno. Así no vamos a ninguna parte, como usted comprenderá. Tenemos que seguir trabajando para seguir consumiendo, y además eso es lo único que de verdad nos hace más felices y más libres: la posibilidad de poseer un móvil aún más pequeño y con cámara de fotos, ¿a que sí?
Los ricos de verdad serán muchas cosas, pero idiotas del todo no son. Una camisa parecida a la que llevan no les va a engañar, se lo aseguro. Tienen esa cualidad tan sorprendente que Monterroso ya detectó en los enanos: se reconocen entre sí a simple vista. Para eso, han inventado la distinción, que no es más que una forma de distancia; es decir, de mantenernos a distancia a los demás.
Recuerdo haber leído en Gibbon que se discutió en el Senado romano la posibilidad de uniformar a los esclavos. Al final, decidieron que era demasiado peligroso porque si llevaban uniforme, ellos mismos se darían cuenta de cuántos eran: acabarían rebelándose. En mi opinión, eso es el low cost: no somos unos desgraciados, tenemos nuestro móvil, nuestra pantalla de plasma, muebles de Ikea y ropa de Zara. Los bancos, esos filántropos, nos ayudan a comprar una casa, un coche o un ordenador. ¿Qué más queremos? ¿De qué nos quejamos? No somos esclavos: podemos ir vestidos como los ciudadanos libres.
Respondido en escolar.net:
Pues, si me pregunta a mí, diría que opción B. Si dejáramos de consumir, el sistema se colapsaría. Yo sigo usando la misma máquina de escribir desde hace más de 20 años. Sin embargo, este ordenador debe de ser el sexto que compro, y cada vez me sale más barato. Y dura menos, claro: se llama obsolescencia programada. Fabricar una nevera que dure 50 años es una verdadera traición, un infame sabotaje que perjudicaría el fundamento mismo de la sociedad: frenaría el consumo, impediría que cambiáramos de coche cada cinco años y de chaqueta cada invierno. Así no vamos a ninguna parte, como usted comprenderá. Tenemos que seguir trabajando para seguir consumiendo, y además eso es lo único que de verdad nos hace más felices y más libres: la posibilidad de poseer un móvil aún más pequeño y con cámara de fotos, ¿a que sí?
Los ricos de verdad serán muchas cosas, pero idiotas del todo no son. Una camisa parecida a la que llevan no les va a engañar, se lo aseguro. Tienen esa cualidad tan sorprendente que Monterroso ya detectó en los enanos: se reconocen entre sí a simple vista. Para eso, han inventado la distinción, que no es más que una forma de distancia; es decir, de mantenernos a distancia a los demás.
Recuerdo haber leído en Gibbon que se discutió en el Senado romano la posibilidad de uniformar a los esclavos. Al final, decidieron que era demasiado peligroso porque si llevaban uniforme, ellos mismos se darían cuenta de cuántos eran: acabarían rebelándose. En mi opinión, eso es el low cost: no somos unos desgraciados, tenemos nuestro móvil, nuestra pantalla de plasma, muebles de Ikea y ropa de Zara. Los bancos, esos filántropos, nos ayudan a comprar una casa, un coche o un ordenador. ¿Qué más queremos? ¿De qué nos quejamos? No somos esclavos: podemos ir vestidos como los ciudadanos libres.
viernes 23 de noviembre de 2007
miércoles 21 de noviembre de 2007
martes 20 de noviembre de 2007
Purificación
Entre 2 montañas viajo y mi sendero se hace corto y deseable. Se respira un aire denso, cálido y perfumado que tranquiliza, da paz y limpia el alma de impurezas. Los páramos son yermos y curvos. Perfectos. Al pasar el valle la oscuridad me rodea y pierdo de vista el mundo. El amor y el cariño me envuelven. Más tarde se hace la luz y todo es distinto. Igual, pero mejor. Déjame que, al menos una vez al día, recorra este sendero.
lunes 19 de noviembre de 2007
Bonita mañana
Me levanto muy dormidito
y un bote de gel
me destroza el piececito
sin discutir con el.
De paseo hasta el coche
tropiezo con la acera.
Aun es de noche
y no hay quien la vea!!
El coche anda raro,
se me va a la derecha.
Mejor voy y me paro,
que una avería acecha
Horror de los horrores,
una rueda a pinchado.
Y para más sinsabores
llevo el móvil descargado
El gato oxidado.
La palanca maldita.
Pues voy apañado...
¡La va a cambiar rita!
Un tipo de un bar,
muy amablemente,
me deja llamar
sin que esto le rente
Rita tarda hora y media
en llegar a la cita.
La angustia me asedia,
¡su gato no pita!
En el arreglo se esmera,
pero el peligro me espera.
Esta floja la rueda.
Rumbo a la gasolinera.
En la gasolinera noto
que mis horas no mejoran.
Lo del aire está roto.
¡¡Anda y que le jodan!!
Finalmente la hincho
en otro establecimiento,
y me cago en todos los pinchos
desde su nacimiento.
Ahora ya en el trabajo
estoy casi contento.
Si me va mal en el tajo
aluego te lo cuento...
y un bote de gel
me destroza el piececito
sin discutir con el.
De paseo hasta el coche
tropiezo con la acera.
Aun es de noche
y no hay quien la vea!!
El coche anda raro,
se me va a la derecha.
Mejor voy y me paro,
que una avería acecha
Horror de los horrores,
una rueda a pinchado.
Y para más sinsabores
llevo el móvil descargado
El gato oxidado.
La palanca maldita.
Pues voy apañado...
¡La va a cambiar rita!
Un tipo de un bar,
muy amablemente,
me deja llamar
sin que esto le rente
Rita tarda hora y media
en llegar a la cita.
La angustia me asedia,
¡su gato no pita!
En el arreglo se esmera,
pero el peligro me espera.
Esta floja la rueda.
Rumbo a la gasolinera.
En la gasolinera noto
que mis horas no mejoran.
Lo del aire está roto.
¡¡Anda y que le jodan!!
Finalmente la hincho
en otro establecimiento,
y me cago en todos los pinchos
desde su nacimiento.
Ahora ya en el trabajo
estoy casi contento.
Si me va mal en el tajo
aluego te lo cuento...
martes 13 de noviembre de 2007
Sin pensarlo.
Manifestación fascista y racista. Contra-manifestación anti-fascista y anti-racista. Ambas facciones se encuentran en el metro, se provocan y mira tu por donde se pelean. Como resultado, unos contusionados, o unos tuertos, u otros a la uvi o incluso algún muerto. Hasta aquí es la misma mierda de siempre. No se desde cuanto lleva pasando de la misma manera pero ya a mis 15 años pasaba exactamente igual. Pero hoy he leído una diferencia que a mi me parece clave en este asunto. En esta ocasión el peor parado ha sido un chaval de 16 años que muere de una puñalada en el corazón. Pero según los testigos presenciales y los amigos del chaval todo ocurrió sin mediar provocación. El asesino se levanto, se dirigió hacia el grupo contrario y se lió a puñaladas. Es decir, que un tipo estaba tan seguro de que la facción contraria merecía morir que no se lo pensó dos veces y acabo con la vida de otra persona. El muy cabrón estaba tan jodídamente seguro de lo que hacia que fue directamente a matar al más pequeño de todos con una estocada al corazón. Sin dejar nada al azar. Muérete. Punto. A otra cosa...
Cualquier persona capaz de hacer esto, sea de la ideología que sea, debe ser declarado inmediatamente incapacitado para vivir cerca de personas. No digo que lo maten ni nada así, solo que no vuelva a poder acercarse a nadie nunca más. No porque esté equivocado en sus inclinaciones, si no porque una mente tan plana e influenciable que es capaz de hacer semejante aberración en aras del fascismo seria capaz de hacerlo porque le cancelen un partido de fútbol, porque le desvíen el bus de su barrio o porque interrumpan su serie favorita. Si alguien puede matar por tan poco y con tanto convencimiento, es que puede hacerlo por menos.
Cualquier persona capaz de hacer esto, sea de la ideología que sea, debe ser declarado inmediatamente incapacitado para vivir cerca de personas. No digo que lo maten ni nada así, solo que no vuelva a poder acercarse a nadie nunca más. No porque esté equivocado en sus inclinaciones, si no porque una mente tan plana e influenciable que es capaz de hacer semejante aberración en aras del fascismo seria capaz de hacerlo porque le cancelen un partido de fútbol, porque le desvíen el bus de su barrio o porque interrumpan su serie favorita. Si alguien puede matar por tan poco y con tanto convencimiento, es que puede hacerlo por menos.
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